martes, 3 de septiembre de 2013

"+ Equidad" - El nuevo analgésico del gobierno marca UCR


En Octubre, la UCR empezará a suministrarle Panadol al país. Su nueva receta, el programa "+ Equidad" para mejorar el rendimiento de estudiantes en el examen de admisión,  apenas va a aliviar un dolor de cabeza que a la U le ha venido empeorando desde que se encontró evidencia de que un tercio de los graduados de colegio público no alcanzan la nota mínima para concursar por siquiera una carrera.



 Eso está bien, como la U, yo me tomó dos Panadol Extrafuerte (dosis recomendada por el empaque) cada vez que siento que voy a parir el estrés por la cabeza). Lo que no va a hacer ese analgésico es curar el cáncer de médula ósea de la educación del país que el dolorcito de jupa enmascara. "+ Equidad" alivia un síntoma de nuestra decadente educación pero a su vez la cataliza de dos maneras. Primero, al hacer el trabajo que le corresponde hacer a los centros educativos, y segundo, al legitimarles su incapacidad para cumplir con sus deberes.

            "Ejecutar el desarrollo y consolidación de un sistema educativo de excelencia que permita el acceso de toda la población a una educación de calidad, centrada en el desarrollo integral de las personas y en la promoción de una sociedad costarricense integrada por las oportunidades y la equidad social". El examen de admisión de la U representa parte de estas oportunidades y equidad social de las que el Ministerio de Educación es responsable, puesto que esa prueba determina si uno puede acceder a una educación superior, es decir, la posibilidad de un mejor salario, de mejores condiciones de vida, etc.

Por lo tanto, el Ministerio tiene la obligación de preparar a sus estudiantes para ganar el examen de admisión. De no ser así, el examen no sería una oportunidad, sino un campo vedado porque los jóvenes no contarían con la llave para tan siquiera asomarse. Con su nueva pastillita "+Equidad", la UCR viene a cumplir las tareas de un proveedor que está quedando mal. Algo así como cuando uno quebraba algo en el súper de pequeño, y mami tenía que hacerse cargo del daño.

            "+ Equidad" empezará a repartirse en Síquirres y Nicoya, donde los estudiantes no llegan al concurso de carrera a pesar de promedios de graduación altos. El Ministerio de Salud  está fallando en estos lugares porque es un mal generalizado que sus estudiantes no ganen el examen. O todos son un reguero de vagos, y pese a recibir preparación en el colegio, pierden la prueba. (No creo, porque tienen buenas notas... o será que hasta las evaluaciones del Ministerio están mal?). O, lo que reciben es una preparación insuficiente para tener éxito en el examen. De ser cierto, "+ Equidad" intentaría suplir esa preparación faltante que el Ministerio ha estado dejando. Así, el Ministerio queda en una posición muy cómoda, durmiendo como perezoso en las ramas de un árbol, mientras la UCR asume sus deberes.

 Pero no seamos cínicos, si la Universidad hiciera eso con todos los centros bajo el mando del Ministerio sería excelente pues mejoraría la preparación de sus alumnos (asumiendo que el programa es eficaz). Sin embargo, la realidad es otra, y debido a esto, la intervención de la U en educación solo distrae, o llama la atención como intento hacer aquí, de la imagen más amplia. Una imagen nacional donde la mala preparación académica domina los centro educativos, y donde el Ministerio a cargo debe intervenir en busca de propulsar esa educación como la U intenta hacerlo con "+ Equidad".

Que "+Equidad" sirva de llamado de alerta, o ya que esto es una metáfora y no hay agresión física real... que sirva de FAJAZO para el Ministerio, pues el hecho de que la Universidad considerara necesario adentrarse en la educación secundaria evidencia una incapacidad de su parte para cumplir su misión, sean cuales sean las causas de ese fracaso. "+ Equidad" legitima esa incapacidad del Ministerio, y de esto no cabrá duda, si quien sustitituya a Garnier el próximo año no inicia cambios drásticos en miras a sacar la educación nacional de la crisis en la que está; crisis plasmada en las probabilidades que dictan que quienes estudian en el sector público tienen menores posibilidades de acceder a la educación pública superior.


Espero que "+ Equidad" sea un llamado de atención al Ministerio, y no el inicio de una mala costumbre de encargarse de las labores de otros y dejar impunes a quienes fallan en su cumplimiento. Que no nos ponga somnolientos el nuevo analgésico que sacó el gobierno, porque hay que mantenernos con los ojos bien abiertos para ver el cáncer de nuestra educación, y por ende de nuestro futuro, que está detrás.

martes, 20 de agosto de 2013

Periodismo de profundidad = (ángeles + demonios)/ café

Periodismo de profundidad, periodismo de trascendencia, periodismo explicativo... y bla bla bla. La realidad es que todas estas formas de periodismo encarnan principios y fines que rigen lo único en lo que todos los reporteros debemos estar de acuerdo en hacer: el BUEN periodismo, es decir, el periodismo COMUNICATIVO.

Este periodismo es el que genera dialéctica entre informaciones, entre actores, y por ende, entre los protagonistas de nuestra nota y sus lectores. Para lograr este periodismo necesitamos precisamente NARRAR. Así como narramos a nuestro amigos los pormenores de la fiestota del viernes, así debemos narrar a nuestros lectores la estafa cometida por cierta casa farmacéutica. De esta manera, no solo envestimos las historias de verosimilitud para que nos crean, sino también para que nos vivan como las historias humanas y reales que son. 

Las lecturas de esta semana hablan durante horas (al menos así lo sentí yo) de técnicas para producir un periodismo narrativo, pero para mí es imprescindible rescatar los cuidados que debemos tener para que no nos perdamos en ese proceso de narración, y que como resultado terminemos para viciar cono nuestra opinión la historia que estamos contando.

Es necesario reflexionar sobre los límites de la narración en el periodismo a fin de ser capaces de identificar las fronteras durante el proceso de reporteo y elaboración de la información. Mantener nuestra producción en el marco del periodismo es un desafío, puesto que para narrar y hacer a nuestro lector vivir nuestra historia es crucial la inmersión en ella de nuestra parte.

Las lecturas destacan que desde el momento en que elegimos quién habla y quién no, estamos imprimiendo nuestra opinión en el texto y sobre el lector. Sin embargo, no se ofrece ninguna metodología puntual para evitar esto. Yo considero que para evitarlo debemos regresar a los principios del periodismo y pensar en el fairness. Necesitamos fairness a fin de suprimir esa tendencia inherente como personas a viciar nuestros productos con nuestra opinión. Debemos acumular las opiniones de fuentes que compartan las nuestras, fuentes que rechacen las nuestras, fuentes que piensen como nuestro público, y fuentes que no. Incluso creo que a nivel metodológico debemos hacer fairness, utilizando métodos cuantitativos y cualitativos en  nuestras investigaciones.

Este fairness  resulta en una dialéctica donde ponemos a amigos  y archienemigos a conversar como si tomaran café, y ese café representa el valor vivencial que proporciona narrar en lugar de divulgar información crudamente. Lograr traer opiniones oponentes a una misma mesa a hablar cándidamente no es fácil, pero es el reto que debemos afrontar para comunicar con la mayor eficacia. Los autores hablan de mostrar lo doméstico en lo exótico y viceversa, y es precisamente el trazo de eso vínculos lo que hace de nuestra nota un producto narrativo periodístico al generar puentes entre informaciones y entre nuestros personajes y nuestros lectores. Una nota con el valor informativo del periodismo pero también con el valor emocional que puede tener.

Finalmente, para rematar... difiero por completo de la visión encajonada del autor al separar los cuatro enfoques para narrar una gran historia: el abogado, el historiado, el poeta y el reportero. Yo lo siento, pero para mí una nota de la que yo pueda decir que excluye algunas dosis de estos enfoques, no está completa. Yo pienso que una nota debe velar por sostener un argumento válido como el abogado, la comprehensión del contexto del historiador, le sensibilidad provocativa del poeta, y la visión narrativa de precisión del reportero. Los seres humanos y nuestras historias son  multidimensionales, y por ende para contarlas debemos usar también una narración que abarque esas diversas dimensiones.